Epistemowikia
Revista «Hiperenciclopédica» de Divulgación del Saber
Segunda Época, Año IX
Vol. 8, Núm. 4: de septiembre a diciembre de 2014
Epistemowikia es parte de
Logotipo de CALA Virtual
CALAALA | Communitas | Evolvere
Editio | Epistemowikia | Exercitatio | Fictor | Flor
Epistemowikia no se hace responsable ni se identifica necesariamente con el contenido ni las opiniones expresadas por sus colaboradores.
La Universidad de Extremadura no se hace en ningún caso responsable de los contenidos publicados en Epistemowikia.
Ni la Asociación Conocimiento Comunal (CONOMUN) ni el Grupo de Investigación de Ingeniería Telemática Aplicada y Comunicaciones Avanzadas (GÍTACA) se hacen en ningún caso responsable de los contenidos publicados por terceros.

Inicio | La revista | Índex | Hemeroteca | Búsquedas | Quiénes somos | Contacto | Publica

¿Llegó realmente el hombre a la Luna?

De Epistemowikia

  • Los 'apoloescépticos' creen que fue un montaje.
  • Los expertos niegan que tanta gente pueda mantener un engaño.

¿Llegó el hombre realmente a la Luna o fue todo un montaje? Cuando se cumplen 40 años de la llegada del Apollo 11 a nuestro satélite aún quedan apoloescépticos que dudan de una de las mayores hazañas de la humanidad. Se basan en teorías que giran en torno a dos ejes. De un lado, que aún no se disponía de la tecnología suficiente como para lograr alcanzar la Luna, y de otro, la necesidad de EE UU de lograr la victoria en la carrera espacial, liderada entonces por los soviéticos.

Tabla de contenidos

Cosmonautas fantasmas

Los viajes espaciales propiciaron desde el principio la rumorología entre la población, ante el desconocimiento y el asombro por semejantes avances tecnológicos. Bernard Foing, principal científico para la SMART-1 de la Agencia Espacial Europea (ESA), explicaba en declaraciones a 20minutos.es que el que se produzcan dudas entre la población “demuestra que hay que comunicar mejor lo que hacemos para incluir al público y que se pueda sentir parte de estas iniciativas; si no, hay una sensación de exclusión”.

Los rusos fueron los primeros en crear leyendas urbanas con los cosmonautas fantasmas. El periodista Alberto Granados recoge en su libro ¿Es eso cierto? cómo corrió el rumor durante la misión Ludonoj 1 (1970) de que el vehículo todoterreno que había puesto sobre la Luna la URSS para recoger datos no circulaba solo, sino que estaba tripulado por un agente enano de la KGB que se había embarcado en una misión suicida. Lo que no explicaban era cómo hizo para alimentarse durante los once meses que duró la misión.

Otra de las leyendas nacidas en la Rusia soviética es la que cuenta que los astronautas del Apollo 11 quedaron atrapados en la Luna debido a una avería de un motor y que un cosmonauta ruso, Profiri Yebenov, que había quedado atrapado en la Luna anteriormente, apareció completamente desnudo y les ayudó a reparar la nave para que pudieran volver a la Tierra. Se cuenta que el cosmonauta ruso Gregori Grechko llegó a preguntar al segundo hombre que pisó la Luna, Edwin Buzz Aldrin, si la historia era cierta. Éste, sorprendido, negó la historia, reiterando que no encontró seres humanos o vida nativa en la Luna.

Apoloescépticos contra astronautas

En EE UU existen auténticos especialistas en la materia que han llegado incluso a enfrentarse con los astronautas. Es el caso de Bartholomew Winfield Sibrel, director de cine y periodista, que pidió a Aldrin que jurara sobre la Biblia que había caminado sobre la Luna. Al negarse, le llamó mentiroso, a lo que el astronauta le respondió con un puñetazo que no tuvo consecuencias penales. En 2007, Aldrin habló sobre este incidente en la revista Time: “Perdí los nervios en una ocasión y golpee a un hombre, lo que le proporcionó mucha publicidad y a mí me costó algunos problemas legales. No vas a poder cambiar la mente de gente que sólo busca atención”.

El primer hombre en pisar la Luna, Neil Armstrong también ha sido víctima de estos apoloescépticos, que han hecho circular el rumor de que el astronauta dijo en cierta ocasión: “¡No me hagan ninguna pregunta y no les diré ninguna mentira!”, unas declaraciones que nunca salieron de la boca de Armstrong. Aldrin decía en una entrevista que los escépticos son “desesperantes, están buscando atención y no tiene mucho sentido discutir con ellos. Son tan estúpidos que no pueden darse cuenta de la abrumadora evidencia de que estuvimos allí. No me interesa perder el tiempo intentando convencerles y darles notoriedad”.

Los tres astronautas del Apollo 11, ante las acusaciones de fraude, e incluso de ser marionetas de la NASA tras reiterados lavados de cerebro, han optado por ignorar a los apoloescépticos. Michael Collins ya decía en la sesión de control del Congreso de los EE UU en septiembre de 1969 que una de las cosas que más le habían agradado de esta misión era que “siempre me han dado carta blanca, hasta el punto de contar conmigo para este gran evento sin prepararme antes, sin poner ninguna palabra en mi boca”.

Por su parte, el escritor estadounidense William Charles Kaysing, conocido por We never went to the moon (Nunca fuimos a la Luna), demandó al astronauta Jim Lovell por difamación por sus declaraciones en el San José Metro News, en las que decía: "Este tipo es un chiflado. Su postura me enoja. Pasamos mucho tiempo preparándonos para ir a la Luna, gastamos muchísimo dinero, pasamos por grandes riesgos y fue algo por lo que cada persona de este país debería estar orgullosa". El caso fue finalmente desestimado.

¿Falsos rodajes?

Las principales teorías a favor del fraude hablan de que todo fue un montaje y de que las imágenes que se mostraron al mundo entero fueron rodadas en un estudio. Santiago Camacho, colaborador habitual de programas como Cuarto Milenio, recoge en el libro 20 grandes conspiraciones de la historia que las tomas falsas habrían sido rodadas en la base Norton de la fuerza aérea en San Bernardino (California). También se ha hablado de unos supuestos estudios cinematográficos construidos en secreto en Nevada o de que pudieron utilizarse paisajes terrestres que por su aspecto rocoso podrían haber servido de escenario para el rodaje.

Camacho cita en su libro la posibilidad de que fuese el director de cine Stanley Kubrick quien hubiera rodado las imágenes. Esta suposición nace de un falso documental llamado Operation Lune (2002), en el que aparecen Henry Kissinger, Christiane Kubrick -viuda del cineasta-, Donald Rumsfeld y el propio Buzz Aldrin afirmando que los alunizajes fueron un montaje, y que las imágenes del hecho fueron rodadas en un estudio por Stanley Kubrick, quien por entonces rodaba 2001, Una Odisea en el Espacio. Se trata de una broma del canal Arte francés, emitida el día de los Santos Inocentes.

Otras películas que han ayudado a alimentar la teoría del falso alunizaje son Capricornio Uno (1978), que narra una farsa para falsificar el aterrizaje en Marte, o una corta secuencia de la película de James Bond Diamantes para la eternidad (1971), que parece mostrar a Sean Connery caminando a través de un estudio donde se simulan los alunizajes.

Los expertos lo tienen claro

Sin embargo, científicos, astronautas, astrofísicos y conocedores del tema de primera mano no dudan ni por un momento: el hombre sí pisó la Luna el 20 de julio de 1969. “Eso no tiene ningún sentido”, afirma tajante en declaraciones a 20minutos.es Manuel Cornide, profesor titular del departamento de Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid; “hay gente que quiere buscar notoriedad, pero es imposible que no sea cierto porque lo ha comprobado y seguido muchísima gente de la NASA”.

De hecho, se sabe que en pleno apogeo del programa Apollo, la NASA tuvo en nómina a 35.000 personas, y otras 400.000 trabajaban para ellos en empresas y universidades. “No se puede construir un engaño donde están implicadas miles de personas en las observaciones, alguien lo diría, es imposible poner a miles de personas de acuerdo para mantener un engaño de esta magnitud”, finaliza Cornide.

Luis Ruiz de Gopegui, director de la Estación de Seguimiento de Fresnedillas, que la NASA utilizó como apoyo para los vuelos del programa Apollo, afirmaba que no se siente molesto con las acusaciones de fraude: “Es como a ti te dijeran que dudan de la noche y el día. Es tan evidente que no se puede ni discutir”.

Gopegui alude a dos pruebas evidentes: por un lado que “era una lucha entre soviéticos y americanos; si no se hubiera llegado, los rusos lo habrían anunciado a los cuatro vientos, la URSS tenía radiotelescopios apuntando a la Luna”. La segunda es que “el acto de ir a la Luna era un acto público. Se anunció y los radiotelescopios de todo el mundo apuntaban a la Luna".

Lucha contra el escepticismo

Entre los estadounidenses que luchan contra el escepticismo de la población se encuentran Philip Plait, astrónomo de física y astronomía de la Universidad Estatal de Sonoma, y colaborador habitual de la NASA, que refuta las teorías conspiratorias a través de su página web Badastronomy. Dice que sería apropiado que la NASA diera respuesta a las preguntas, y cree que se niegan a responder porque consideran de "escasa dignidad" el verse obligados a hacerlo.

La NASA propuso a James Oberg, ingeniero y experto en historia espacial, escribir un libro que ayudara a los maestros a rebatir las acusaciones de falsificación de los viajes a la Luna. Pasado el tiempo, cambiaron de opinión porque creyeron que utilizar fondos públicos para negar las acusaciones podía hacer creer que éstas eran creíbles. Oberg afirmó que escribiría de todas formas el libro.

Además de los testimonios de los expertos, existen pruebas físicas, ya que los astronautas trajeron 382 kilos de piedras lunares que geólogos de todo el mundo han autentificado, y dejaron en el satélite espejos láser que se han utilizado para medir la distancia entre la Tierra y la Luna mediante rayos láser.

Desmontamos los argumentos de la conspiración

La bandera estadounidense ondea sin viento en la Luna

En realidad no ondea, tenía un mástil superior para mantenerla rígida. Las ondulaciones son consecuencia de haber estado plegada durante el viaje y sólo se mueve cuando la manipulan los astronautas.

No se distinguen las estrellas

La cámara no pudo captarlas por la intensidad de la luz. El tiempo de exposición de la película tendría que haber sido mayor.

Las sombras no son paralelas

Se producen debido al efecto de perspectiva que sucede también en la Tierra, además, no tienen por qué ser paralelas en un terreno irregular, como es el caso de la Luna.

Una roca del suelo está marcada con la letra C

Era un pelo introducido durante el revelado, en la imagen original no aparece.

Bajo el módulo lunar no hay cráter

El módulo lunar pesaba entre 15 y 17 toneladas en la Tierra. En la Luna la gravedad es aproximadamente seis veces menor, y hay que restar el combustible gastado antes de alunizar, situándose su peso 'lunar' entre 1.200 y 1.600 kilogramos. Cuando se acercaba a la superficie reducía su potencia a menos de un tercio de dicha capacidad, del mismo modo que nadie aparca un coche a 200 km por hora.

No pueden dejarse huellas sin aire o humedad

No es necesario que haya humedad o aire para dejar huellas en un terreno.

Si quieres saber más...

  • La carrera espacial: del Sputnik al Apollo 11, de Ricardo Artola (Alianza Editorial, Madrid 2009).
  • ¿Es eso cierto?, de Alberto Granados (Aguilar, Madrid 2009).
  • 20 grandes conspiraciones de la historia, de Santiago Camacho (La esfera de los libros, Madrid 2005).



Autor: C. Galán Roma
Fuente: 20minutos.es

Licencia





Los contenidos de esta página están publicados bajo los términos de la licencia Atribución, compartir bajo la misma licencia 2.1 España de Creative Commons, conocida como CC-By-Sa 2.1 España.
El texto legal puedes verlo pinchando aquí
y un resumen en castellano pinchando aquí.


Herramientas personales