Epistemowikia
Revista «Hiperenciclopédica» de Divulgación del Saber
Segunda Época, Año IX
Vol. 8, Núm. 3: de julio a agosto de 2014
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¿Qué tiene la Luna que nos fascina tanto desde la Antigüedad hasta nuestros días?

De Epistemowikia

Tabla de contenidos

La importancia de la Luna

Nuestro satélite siempre ha fascinado al ser humano; la Luna ha estado llena de misterio y ha inspirado la veneración religiosa, los mitos y supersticiones, algunos de los cuales siguen vigentes hoy en día. Todos los calendarios de la antigüedad eran lunares. Ha sido fundamental para la medición del tiempo, para marcar los meses y las estaciones, y para predecir el futuro. Como elemento mágico, los alquimistas de la Edad Media utilizaban la piedra lunar (feldespato), que ellos creían una gota de luz de Luna solidificada con poderes curativos y protectores.

Mitos y supersticiones

En la antigua Grecia la Luna era una trinidad sagrada formada por Selene (Luna llena), Artemisa (creciente) y Hécate (menguante); su mensajero era el búho. Con los romanos esta triada se simplificó en una única diosa: Diana la cazadora, la hermana gemela de Apolo, dios del Sol. Auxiliaba a las parturientas, y disparaba flechas para inspirar la locura o lunatismo. Para los aztecas Coyolxauhqui es una diosa lunar, representada como una mujer desmembrada, ya que su hermano Huitzilopochtli la descuartizó y arrojó su cabeza al cielo cuando la diosa planeó matar a su propia madre junto a sus 400 hermanos; éstos se convirtieron en las estrellas.

Hay culturas en las que la Luna no es femenina, sino masculina. Para los antiguos egipcios era Toth el dios de la Luna, en contraposición a Ra, dios del Sol. En la India era Soma o Chandra, el dios de la inmortalidad, que va montado en un carro (que simboliza a la Luna), con el que recorre el cielo cada noche.

En octubre se celebra en China el Festival de la Luna, donde se cuenta la leyenda de Chang O, que tomó por error el elixir de la inmortalidad y desde entonces se encuentra desterrada en su Palacio de Cristal en la Luna.

La tradición oral conservó hasta nuestros días los mitos de las brujas que se reunían bajo la luz de la Luna a lanzar sus conjuros, o el mito del hombre lobo, que sufre su transformación en noches de luna llena. En las cartas del tarot se asocia la carta de la Luna a las visiones, la locura y el genio. En algunas culturas primitivas se cree aún hoy en día que la Luna puede embarazar a las mujeres, por lo que evitan mirarla. La lunacepción es una teoría anticonceptiva de 1971 de Louis Lacey que relaciona la luz lunar con los ciclos menstruales. Además,el plenilunio nos pone neuróticos y violentos, y acelera la fase final de los embarazos. Y la mala suerte perseguía a quien dormía con la luz de la Luna bañando su rostro, porque provocaba pesadillas y podía conducir a la locura.

En la antigüedad, fueron los Teutones quienes comenzaron con la práctica de la luna de miel: sus bodas se celebraban bajo la luna llena y después los novios bebían licor de miel durante 30 días. Entre las supersticiones que han llegado hasta nuestros días las más extendidas son la de cortar el pelo en luna llena para que crezca fuerte, y las uñas en menguante, para que tarden más en crecer.

Religión

Para el Islam la media luna se ha convertido ya en un símbolo, aunque originariamente era la enseña del Imperio Otomano. Además, el calendario islámico sigue siendo lunar, y el Ramadán observado por los musulmanes se celebra el noveno mes del calendario lunar islámico; comienza después de que se distinga la luna nueva y termina cuando aparece la siguiente.

La Luna marca la celebración de la Pascua para el mundo cristiano. Ésta se celebra el primer domingo posterior a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera o después de este. Los dos términos hebreos para designar al mes son yéráh y hodésh, cuyo significado primitivo es Luna y luna nueva. Los meses hebreos siempre han sido lunares y se extienden desde la luna nueva hasta la siguiente.

Música

La Luna ha inspirado grandes composiciones musicales. Dos de las piezas más hermosas y célebres de la historia de la música son los Claro de Luna de Ludwig van Beethoven (Sonata nº 14 en do sostenido menor, Op. 27, nº 2, 1801) y de Claude Debussy (Suite Bergamasque, 1905), dos piezas que comparten un mismo nombre, pero un espíritu muy diferente.

Podemos encontrar referencias a la Luna en Blue Moon, de Elvis Presley (1956); Moon River, interpretada por Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes (1961); Fly me to the moon, de Frank Sinatra (1964); Child of de Moon, de Rolling Stones (1967); Moondance, de Van Morrison (1970); The Dark side of the moon, de Pink Floyd (1973); Walking on the Moon, de Police (1979); Howling at the Moon, de Ramones (1985); The whole of the Moon, de The Waterboys (1985), o Man on the Moon, de R.E.M. (1992), por poner sólo algunos ejemplos.

Objetivo: la Luna

La Luna ha servido como fuente de inspiración a muchos músicos, pero hubo otros artistas y científicos a los que inspiró más la forma de llegar a ella.

Literatura

En el siglo II d.C., el poeta de origen sirio Luciano de Samosata se convirtió en el abuelo de la ciencia ficción al escribir la novela corta Historia verdadera, donde un barco arrastrado por una tromba de agua llega a la Luna y allí descubre el mundo de los selenitas (habitantes del satélite), que bebían zumo de aire y estaban en guerra con los habitantes del Sol.

Desde entonces han sido muchos los autores que han escrito fantásticos viajes a la Luna, como Johanes Kepler y su El sueño; Cyrano de Bergerac y su El otro mundo. Los estados e imperios de la Luna y el Sol; otros más contemporáneos, como ilustres de la ciencia ficción literaria como Arthur C. Clarke o H.G. Wells, o el propio Hergué que, en sus comics de Tintín, ya describió un viaje lunar bastante realista 19 años antes de que fuera posible.

Con todo, en este listado debe brillar con luz propia el francés Julio Verne, que con sus novelas De la tierra a la Luna (1865) y Alrededor de la Luna (1870) demostró una intuición asombrosa: la nave era disparada como un proyectil y se lanzaba desde un lugar en Florida cercano a Cabo Cañaveral, lugar desde donde se lanzó el Apollo 11.

Cine

Desde los comienzos del cinematógrafo los viajes a la Luna han tenido su hueco en el celuloide. El pionero Georges Méliès ya filmó su Viaje a la Luna en 1902, y el español Segundo de Chomón rodó en Francia su propia versión en 1908.

Después la Luna se hizo un hueco en el cine ya fuera en comedias, thrillers o películas de pura ciencia ficción. Probablemente, la representación más mítica en celuloide continua siendo la que hiciera Stanley Kubrick a partir de una historia de Arthur C. Clarke, en 2001 Odisea en el espacio, estrenada un año antes de que Armstrong pisara la Luna. ¿Quién no recuerda el misterioso monolito encontrado en la Luna?

Ciencia

Si muchos imaginaron cómo sería viajar a la Luna, sólo unos pocos pensaron en cómo hacerlo posible. Un autodidacta profesor de escuela ruso llamado Konstantin Tsiolkovsky creó la teoría matemática en la que se basan los viajes al espacio y estableció muchos de sus fundamentos.

El norteamericano Robert H. Goddard se centró en los cohetes, y sus estudios y experimentos fueron vitales para la posterior carrera espacial. Fue el primero en lanzar un cohete propulsado con combustibles líquidos pero no encontró el reconocimiento en vida. La prensa le tildaba de loco. Después de una prueba fallida con un cohete en 1929, un periódico local titulaba el suceso de esta irónica manera: "El cohete lunar falla su objetivo por 238.799 millas".

El tercero en discordia fue Hermann Oberth, rumano de nacimiento y alemán de adopción, que, fascinado por las obras de Verne, estudió los aspectos técnicos de los viajes fuera de la Tierra. Su tesina fue rechazada en 1922 por la Universidad de Heildeberg por considerarla demasiado especulativa. No sabemos lo que debieron pensar aquellos doctos profesores al ver cómo dicha obra se acababa convirtiendo en un texto clásico de la astronáutica. Igualmente, trabajaría con uno de los hombres clave del proyecto Apollo, el alemán Wernher von Braun, en el desarrollo de los V-2 nazis. Oberth fue el único pionero de la astronáutica que pudo asistir en directo al despegue del Apollo 11.

Si quieres saber más...

  • Luna, de Scott L. Montgomery (Grijalbo Ilustrado, Barcelona 2009).
  • La Luna, una biografía, de David Whitehouse (Kailas Editorial, Madrid 2008).
  • Los misterios de la mujer: simbología de la Luna, de Esther Harding (Editorial Obelisco, 1987)



Autores: C. Galán / D. Yagüe
Fuente: 20minutos.es

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