Epistemowikia
Revista «Hiperenciclopédica» de Divulgación del Saber
Segunda Época, Año IX
Vol. 8, Núm. 3: de julio a agosto de 2014
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Gottfried Leibniz (versión 2)

De Epistemowikia

Existen distintas versiones sobre el artículo. Para consultarlas véase Gottfried Leibniz.


Gottfried Wilhelm von Leibniz
Gottfried Wilhelm von Leibniz

GOTTFRIED WILHELM LEIBNIZ (1646-1716)
Vida, obras y notas a la teoría del conocimiento.

Tabla de contenidos

Personalidad y vida

Leibniz es una de las figuras más destacadas de la cultura occidental. En su obra se aúnan tradiciones muy diversas, procedentes de la Antigüedad, la Edad Media, el Renacimiento y la nueva Ciencia moderna. Se ocupa de campos dispares del saber humano, como son la lógica, la física, las matemáticas, el derecho, la filosofía o la teología. Quizás fuera el último ser humano occidental capaz de abarcar todos los conocimientos de su época.

Para algunos intérpretes de su obra, Leibniz es el precedente más claro de la lógica matemática contemporánea. Siendo joven, pretendió con su obra “De Arte Combinatoria” establecer un alfabeto del saber humano y un lenguaje universal que sirviesen para resolver cualquier problema por medio de un simple cálculo, evitando así estériles discusiones y polémicas.

Nace en Leipzig en 1646, hijo de un profesor de filosofía moral. Fue un niño precoz. A los 15 años ingresó en la universidad, conociendo a pensadores “modernos” como Descartes, Kepler o Galileo.

En 1663 Leibniz se desplazó a Jena, donde estudió matemáticas bajo la dirección de E. Weigel. Más tarde estudió Derecho, doctorándose en esta materia. Fue enviado a París, con una misión diplomática, en 1672, donde conoció a Mabebranche y Arnauld. En 1673 visito Inglaterra, conociendo a Boyle. Regresó a París, permaneciendo allí hasta 1673; año memorable por ser el de la invención del cálculo infinitesimal. Newton ya había escrito sobre esa teoría matemática, pero Leibniz no tenía noticias de este hecho; si a ello unimos que el inglés publicó más tarde sus descubrimientos que el autor alemán, es lógica la disputa que se produjo sobre la prioridad del descubrimiento.

En su viaje de regreso a Alemania, Leibniz visitó a Spinoza. Sentía una enorme curiosidad por su filosofía, aunque la rechazaba por conducir al ateísmo.

Debido a su vinculación con la casa de Hannover, Leibniz compiló la historia de la familia Brunswick, pero sus intereses eran diversos. En 1682 fundó en Leipzig las “Acta eruditorum” y en 1700 fue nombrado primer presidente de la Sociedad de las Ciencias de Berlín. También se ocupó del problema de unir las diversas confesiones cristianas: primero entre católicos y protestantes, y luego entre los calvinistas y los luteranos, fracasando en ambos intentos. Otro de sus proyectos fue un plan para formar una especie de Europa Unida o una alianza entre estados cristianos, haciendo un frente común contra los musulmanes.

Leibniz fue una de las personalidades más distinguidas de su tiempo, pero los últimos años de su vida fueron tristes por las desconsideraciones que sufrió. Así en 1714, cuando el elector de Hannover se convirtió en el rey Jorge I de Inglaterra, Leibniz no fue elegido para acompañarle a Londres. Su muerte pasó inadvertida en la Academia que había fundado en Berlín y la Academia Francesa fue la única institución que honró su memoria.

Obras

Sus principales obras son:

1. “Del arte combinatoria” (1666). Intenta construir un lenguaje universal absolutamente racional, siguiendo una idea ya concebida por el filósofo medieval mallorquín Ramón Llull. Tal lenguaje se construye de la siguiente forma: cada término se resuelve en sus partes formales simples, que sirven para definir tal término. A su vez, estas partes simples se resuelven en sus propias partes simples, y así sucesivamente hasta alcanzar las partes simples indefinibles, las cuales constituyen una especie de alfabeto del pensamiento, que se representarán por símbolos matemáticos. Además, precisamos establecer un método para combinar estos elementos simbólicos, que nos permita originar todo el saber complejo, es decir, todos los juicios y razonamientos posibles. Con ello tendríamos una nueva lógica deductiva que nos permitirá obtener verdades nuevas y demostrar las ya conocidas. Esta concepción de la lógica es precursora de la moderna lógica matemática.

2. “Nova methodus pro maximis et minimis” (1684). Obra en la que da a conocer el cálculo infinitesimal. Respecto a la polémica con Newton sobre su invención, conviene decir que la forma en que desarrolla el cálculo Leibniz es distinta, más perfecta y tiene un sentido diferente a la del autor inglés.

3. “Meditaciones sobre el conocimiento, la verdad y las ideas” (1684). Pone los fundamentos de su teoría del conocimiento.

4. “Discurso de metafísica” (escrito en 1686, pero no publicado hasta el S. XX). Aborda los tres grandes temas de la metafísica del Racionalismo: Dios, el mundo y el alma.

5. “Sistema nuevo de la naturaleza y de la comunicación de las sustancias” (1695)

6. “Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano” (1703). Es un escrito que polemiza con la filosofía empirista de Locke sobre el tema del conocimiento y en particular sobre la existencia de las ideas innatas. La obra se publicó en 1765.

7. “Teodicea” (1710). Se ocupa de la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal.

8 y 9. En 1714 escribe dos obras importantes, que se publicarán póstumamente. Son “Principios de la naturaleza y la gracia fundados en la razón” y “Monadología”

Notas sobre la teoría del conocimiento

La obra de Leibniz se encuadra dentro de la corriente filosófica conocida como el Racionalismo, fundada por Descartes y cuya culminación se encuentra en el pensamiento de nuestro autor.

Para los racionalistas el fundamento del conocimiento se halla en las ideas innatas, en unos contenidos que posee el propio entendimiento o la razón sin la colaboración de los datos sensibles. Para estos filósofos, lo que se alcanza por medio de la experiencia sensible suele ser algo confuso y lo que se buscan son conocimientos completamente ciertos o verdades. Dados estos presupuestos, el único modelo de saber aceptable es el de las matemáticas (geometría y aritmética), porque sus proposiciones al ser elaboradas exclusivamente por el propio entendimiento, podemos tener la garantía absoluta de su verdad. La cuestión está ahora en extender el método matemático a los restantes campos del saber humano. El plan consiste en partir de las ideas innatas y por deducción explicar todos los demás contenidos que no gozan de evidencia o intuición directa. Se trata de explicar o construir lo complejo a partir de lo simple, siguiendo el proceder de la Geometría, que sirviéndose de nociones elementales, como son el punto, la línea y la superficie, construye o deduce el resto de sus objetos.

Continuamos con un texto largo de la “Monadología”:

“(31) Nuestros razonamientos están fundados en dos grandes principios, el de contradicción, en virtud del cual juzgamos falso lo que implica contradicción y verdadero, lo que es opuesto o contradictorio a lo falso.

(32) Y el de razón suficiente, en virtud del cual consideramos que no podría hallarse ningún hecho verdadero o existente, ni ninguna Enunciación verdadera, sin que haya una razón suficiente para que sea así y no de otro modo. Aunque estas razones en la mayor parte de los casos no pueden ser conocidas por nosotros.

(33) Hay dos clases de verdades, las de Razonamiento y las de Hecho. Las verdades de Razonamiento son necesarias y su opuesto es imposible, y las de Hecho son contingentes y su opuesto es posible. Cuando una verdad es necesaria, se puede hallar su razón por medio del análisis, resolviéndola, en ideas y verdades más simples, hasta que se llega a las primitivas…

(34) Así los matemáticos reducen por el análisis los teoremas de especulación y los cánones prácticos a definiciones, axiomas y postulados…

(36) Pero la razón suficiente debe hallarse también en las verdades contingentes o de hecho, es decir, en la serie de las cosas esparcidas por el Universo de las criaturas; donde la resolución en razones particulares podría llegar a un detalle sin límites, a causa de la variedad inmensa de las cosas de la naturaleza y de la división de los cuerpos hasta el infinito. Hay una infinidad de figuras y movimientos presentes y pasados, que entran en la causa eficiente de mi escritura presente, y hay una infinidad de pequeñas inclinaciones y disposiciones de mi alma, presentes y pasadas, que entran en la causa final.

(37) Y como todo este detalle comprende otros contingentes anteriores o más detallados, cada uno de los cuales requiere a su vez de un Análisis semejante para dar razón de él, no se adelanta nada; es necesario que la razón suficiente o última esté fuera de la sucesión o series de este detalle de las contingencias, por infinito que él pudiera ser.

(38) Así pues, la razón última de las cosas debe estar en una sustancia necesaria, en la cual el detalle de los cambios no esté sine eminentemente, como en su origen: y es lo que llamamos Dios.”

Dejando aparte la conclusión metafísica del texto, sobre la teoría del conocimiento, a modo de síntesis, exponemos lo siguiente.

Leibniz concibe la verdad o la ciencia como certeza, donde no cabe ningún tipo de duda. La verdad se expresa por medio de juicios, que si son verdaderos suponen que el predicado se halla incluido en el sujeto. Esto significa que, al construir en la mente el sujeto del juicio, se sigue que le conviene forzosamente el predicado atribuido, sin recurrir a la experiencia. Son las verdades de razón. Son necesarias y el principio que la rige es el de identidad (o no contradicción), como las verdades matemáticas.

Las verdades de hecho son las que derivan de la experiencia, pero dado que no son completamente ciertas, porque desconocemos su causa de ser, no está justificado llamarlas, con propiedad, verdades. Ahora bien, también en el conocimiento de hechos, según Leibniz, se da la verdad, la cual se obtiene cuando se reducen los datos de la experiencia a verdades de razón. De otro modo: si podemos dar una explicación racional de por qué un hecho es como es, habremos convertido la verdad de la experiencia en verdad de razón y tendremos una verdad en el sentido pleno de la palabra. Lo que sucede que completar este camino es casi siempre inagotable, pues una razón no lleva a otra y así indefinidamente; por eso nos tenemos que conformar con el principio de razón suficiente, es decir, disponer de una razón que explique suficientemente el hecho que se trate. No obstante, aunque los seres humanos no podamos llegar a conocer la causa de un hecho, eso no significa que el mismo carezca de razón de ser. Para Dios, que tiene una sabiduría infinita, todo son verdades de razón. Precisamente el trabajo de la ciencia consiste en un proceso interminable de tratar de convertir toda verdad de hecho en una verdad de razón.

Bibliografía

  • Libros de texto de “Historia de la filosofía” de 2º de Bachillerato
  • “Diccionario de Filosofía”, Volumen III

José Ferrater Mora, Alianza editorial

  • “Historia de la filosofía”, Volumen IV, “De Descartes a Leibniz”

Frederick Copleston, Ed. Ariel, colección Convivium

  • “El desarrollo de la lógica”

William y Martha Knale, Ed. Tecnos.

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