Epistemowikia
Revista «Hiperenciclopédica» de Divulgación del Saber
Segunda Época, Año IX
Vol. 8, Núm. 4: de septiembre a diciembre de 2014
Epistemowikia es parte de
Logotipo de CALA Virtual
CALAALA | Communitas | Evolvere
Editio | Epistemowikia | Exercitatio | Fictor | Flor
Epistemowikia no se hace responsable ni se identifica necesariamente con el contenido ni las opiniones expresadas por sus colaboradores.
La Universidad de Extremadura no se hace en ningún caso responsable de los contenidos publicados en Epistemowikia.
Ni la Asociación Conocimiento Comunal (CONOMUN) ni el Grupo de Investigación de Ingeniería Telemática Aplicada y Comunicaciones Avanzadas (GÍTACA) se hacen en ningún caso responsable de los contenidos publicados por terceros.

[editar] Inicio | La revista | Índex | Hemeroteca | Búsquedas | Quiénes somos | Contacto | Publica

Jorge Marchant Lazcano, el escritor que se convirtió en guionista

De Epistemowikia

Jorge Marchant Lazcano, el escritor que se convirtió en guionista de la televisión, ¿o fue al revés?

Por Jorge Queirolo Bravo, periodista y escritor

Jorge Marchant Lazcano es un hombre cuyo quehacer siempre ha estado indefectiblemente ligado al mundo de las letras y la literatura, ya sea como dramaturgo, novelista o guionista de teleseries. Últimamente su nombre salió nuevamente a la palestra, gracias a la feliz aparición de su última novela "Me parece que no somos felices", editada en 2002 por Alfaguara. Otros libros escritos por él son: "La Beatriz Ovalle", novela que tuvo gran éxito y varias ediciones en Chile; "La noche que nunca ha gestado el día", novela corta y el volumen de cuentos "Matar a la dama de las camelias". Interesado en conversar sobre su obra y otros temas, tuve el acierto de pretender concertar una entrevista con él, quien en un gesto de generosidad y desapego me la concedió sin mayores preámbulos. No se fijó en el tiempo que tuvo que dedicarle a la misma y que resultó bastante largo, pues los dos tenemos probablemente el mismo defecto o virtud, todo depende de la perspectiva con que se mire: ambos somos grandes conversadores. Nos enfrascamos en un entretenido diálogo, del que salió lo que viene a continuación.

JQB: ¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo de la literatura?

JML: Tengo recuerdos de haber sentido inclinaciones por la literatura desde niño. Fui un lector bastante bueno desde joven, impulsivo, inocente, sin mayor formación en términos de lo que tenía que leer. En ese sentido tuve padres que no me impusieron restricciones. Hubo títulos que me influenciaron como “Cumbres borrascosas”, “El Gatopardo”, etcétera.

JQB: ¿Cuáles autores fueron los que más te impactaron?

JML: Fueron varios, como por ejemplo Albert Camus. Más bien recuerdo títulos antes que autores, entre los que están algunas novelas y cuentos de Scott Fitzgerald.

JQB: ¿Algún autor chileno que te haya gustado?

JML: En la primera época, y, después de haber pasado por Blest Gana y Orrego Luco, entré de lleno a leer a José Donoso, a quien admiré profundamente a mis 20 años. Después fui capaz de volver atrás en la literatura chilena y retomar a grandes autores que en esos momentos estaban muy olvidados, entre los que destacaría a Eduardo Barrios, Augusto D´Halmar, Joaquín Edwards Bello y Benjamín Subercaseux, todos a mi juicio grandes novelistas.

JQB: ¿Algún latinoamericano?

JML: Sí, por cierto. Cuando terminé el colegio y entré a estudiar periodismo en la Universidad de Chile, estaba en todo su apogeo el “boom” latinoamericano, lo que sin dudo me significó caer completamente cautivado por García Márquez, especialmente por "100 años de soledad" y "Crónica de una muerte anunciada". También está Vargas Llosa, pero el de corte humorístico, no el político. Hablo del Vargas Llosa de “Pantaleón y las visitadoras”. Igualmente está Carlos Fuentes, de quien me gustaron sus novelas, antes que su literatura posterior que se puso sumamente densa con el pasar de los años. El argentino Manuel Puig me cautivó y de alguna forma intenté emularlo en mi primera novela. Incluso se hablo de mí como el Manuel Puig chileno.

JQB: ¿Cuáles son tus proyectos literarios?

JML: Acabo de terminar una novela, que de alguna manera está emparentada con la que publiqué recientemente: "Me parece que no somos felices". Con esto me sumerjo en una época pretérita. Si "Me parece que no somos felices" transcurre en los años 20, en "La joven de Blanco" retrocedo a la segunda mitad del siglo XIX.

JQB: ¿Tu novela es de estilo costumbrista?

JML: Sin duda. Tiene varios puntos de entrada, es una novela dentro de otra, en la que se intenta hacer una recreación de la sociedad chilena después del incendio de la iglesia de la Compañía, ocurrido el 8 de diciembre de 1863, en el que murieron alrededor de 2000 mujeres quemadas vivas. Fue un acontecimiento que marcó a la sociedad de la época y que rápidamente fue ocultado por la iglesia católica, al extremo que algunos sacerdotes importantes de ese momento, como obispos y arzobispos, prácticamente no hacen alusión al hecho en sus escritos.

JQB: En cierta forma haces algo parecido a lo que ocurrió con "Santa Maria de las flores negras" de Hernán Rivera Letelier, quien revivió un hecho que estaba casi olvidado. ¿Es esto así?

JML: Pero lo de él no estaba tan olvidado. Lo que escribió es un hecho mucho mas reciente y éste fue rescatado por Luis Advis en su cantata "Santa María de Iquique". “Santa María de las flores negras” fue algo político, pero el incendio fue en cambio un acontecimiento social y religioso, que hasta aquí solamente se había tocado como crónica. Benjamín Vicuña Mackenna escribió un libro sobre aquel incendio. Más que contar los hechos, pretendo relatar lo sucedido días después del incendio e intento describir la vida de una familia conmovida por la tragedia, una de cuyas hijas muere quemada viva. Todo esto es una novela dentro de otra, lo que involucra a otros personajes, fundamentalmente a un pintor extranjero que realmente existió. Éste se ve también involucrado en la lectura y su nombre es James Whistler, norteamericano, quien pasó casi toda su vida residiendo en Inglaterra. Whistler era impresionista y extrañamente estuvo en Chile en 1866. De su paso por nuestro país no han quedado crónicas, lo que me permite fabular con sus acciones. Solamente quedaron 3 ó 4 telas en grandes museos en Europa cuyo tema es Valparaíso. Fueron muy importantes en su pintura y constituyeron una ruptura con lo que hasta ese momento había pintado, con lo cual entra de lleno en la etapa impresionista. Al no quedar registro de su estadía en Chile, yo le invento una historia. Él, con su mirada anglosajona, puede leer el texto del incendio con una mirada muy crítica. Existe un tercer elemento en juego. Antes de viajar a Chile, Whistler había pintado varios retratos de mujeres vestidas de blanco, que son sus obras más conocidas, las que lo vincularon con una novela de moda en ese momento en Inglaterra, que fue "La mujer de blanco", de Wilkie Collins. Este volumen es una suerte de homenaje a "La mujer de Blanco", tanto en su estructura, como en ciertos elementos góticos muy típicos de la novela ochocentista, lo que sin duda significa que en los últimos años me he convertido en un gran admirador de Wilkie Collins.

JQB: ¿Por qué motivo crees que se guardó silencio durante tantos años sobre una desgracia que afectó a tanta gente? ¿Hubo acaso alguien interesado en que esto sucediera de aquel modo?

JML: La mayor parte de las víctimas era gente de extracción muy humilde, pero también hubo ciertas excepciones, como una hermana de monseñor Joaquín Larraín Gandarillas, fundador de la Universidad Católica, quien intentó ocultar los hechos.

JQB: ¿Por qué habría de hacer eso, si se trató de una desgracia? ¿Qué lo motivó a actuar así?

JML: Existió una circunstancia un tanto odiosa, pues el incendio marcó un distanciamiento entre el mundo laico y católico. Muchos le echaron la culpa a los curas por este fervor religioso, en el que las iglesias se llenaban de fieles. Muchas mujeres vivían literalmente dentro de las iglesias. Cuando comenzó el fuego en la iglesia de la Compañía, ésta estaba abarrotada y la mayor parte de la concurrencia no pudo escapar. El intendente de Santiago, Bascuñán Guerrero, intentó culpar a la iglesia e incluso se llegó a señalar que ésta era un foco de corrupción. Esto por cierto fue duramente rebatido por la jerarquía eclesiástica, lo que creó el marco para que en muy pocos años el hecho pasara a la historia. Hoy el único recuerdo que queda del incendio, es un monumento en los jardines del ex congreso nacional y actual cancillería, terrenos en los que estuvo asentada la iglesia de la Compañía.

JQB: ¿Cuál crees que va a ser la reacción de la actual jerarquía eclesiástica cuando salga tu novela? ¿Les gustará?

JML: Pienso que la literatura, y especialmente la de ficción, tiene tan poca resonancia en nuestro país, que está preocupado de los mediocres discursos políticos y de la frivolidad de la televisión, en especial de los programas de conversación, que poco interés va a ser el que tendrán en rebatir o afirmar mis puntos de vista. La literatura en Chile es algo que solamente le interesa a una élite cultural, sin mayores repercusiones sociales, lo que por cierto habla muy mal de nuestro desarrollo cultural después de la dictadura, pese a que ya llevamos más de 10 años en supuesta democracia.

JQB: ¿Antes de la dictadura de Pinochet en Chile (1973-1990) la vida cultural en este país era entonces más rica que durante su largo gobierno? ¿Qué opinas al respecto? Te lo pregunto sin ninguna connotación en cuanto a lo político o ideológico. Me refiero única y estrictamente al aspecto cultural.

JML: Era un país "mucho más chico", mucho más aislado e inocente, pero pese a eso existían manifestaciones culturales de gran calibre en los años 60. En esa década me formé yendo a los teatros universitarios, que entregaban grandes montajes. Tuvimos un fuerte movimiento literario en la generación del 50. Fuimos capaces de entregar al mundo dos premios Nobel de literatura y esos eran nuestros hitos culturales. No como ahora, que nuestros referentes son una ex miss universo, un par de futbolistas, jugadores de tenis y falsos estudiantes de arte en un show de televisión.

JQB: ¿Entonces el “reality show” de la televisión no es arte para ti?

JML: No sé, es un fenómeno que llegó a Chile atrasado, como todo y que ante nuestras terribles carencias se ha elevado a nivel de gran tema nacional, siendo en realidad un vulgar programa de televisión, absolutamente manipulado, con adolescentes que no saben hablar, que jamás tomarían en serio una carrera artística y eso se nota, incluso cuando están en una clase de “actuación" y discuten en los pasillos asuntos amorosos. Me refiero concretamente al programa de canal 13, al que lamentablemente Televisión Nacional amenaza con otro “reality show”. Lamento profundamente que actores serios y con larga trayectoria como Fernando Gallardo, se presten para esta vulgar parodia de estudiantes de teatro.

JQB: ¿En medio de tanta mediocridad cultural que denuncias, qué futuro le ves a la literatura chilena? ¿Existe alguna esperanza para las letras de Chile dentro de este contexto?

JML: La literatura chilena, como la de cualquier otro país del mundo, sobrevive gracias al talento, al tesón, a la porfía y pasión de los propios escritores, los cuales sin duda tienen que hacer un esfuerzo sobrehumano en sociedades como la nuestra, sin mayor apoyo institucional y debiendo ganarse la vida en otros oficios.

JQB: ¿Pese a eso, estás dispuesto a seguir escribiendo?

JML: Sí, claro. La literatura de alguna forma es un espacio de libertad y porque a pesar de todo, existe el placer incomparable de encontrar lectores.

JQB: Dijiste que la literatura es un espacio de libertad, pero hace no mucho tiempo una persona fue perseguida judicialmente por un libro que escribió, en el que supuestamente injuriaba a un conocido personaje público. Creo que sabes a qué libro me refiero.

JML: Son casos concretos de obras que no son de ficción, como también le sucedió hace poco al autor de una biografía de la cantante Cecilia. En el terreno de la ficción es más difícil y menos probable que esto suceda.

JQB: ¿Cuáles son tus proyectos literarios después de la novela que anuncias?

JML: Estas dos obras que he trabajado en los últimos años me acompañaron por mucho tiempo y no fui capaz de darles término, por cuanto estuve escribiendo teleseries por un lapso prolongado. Al cerrarlo, quedé libre para enfrentar nuevos proyectos. No existe por el momento ninguno en concreto.

JQB: ¿O sea que tenemos Jorge Marchant para rato?

JML: Así espero, si la salud me acompaña, mientras esté vivo difícilmente no estaré enfrentando un nuevo proyecto literario, especialmente y retomando mis inicios, cada buena novela que leo me abre nuevamente el apetito. Me gustaría en este punto recomendar tres novelas que me han marcado en el último tiempo, de autores vivos y contemporáneos: “Corazón tan blanco”, del español Javier Marías; “Las horas”, del norteamericano Michael Cunningham y “Expiación”, del inglés Ian Mc Ewan.

JQB: ¿Volverías a hacer guiones para teleseries?

JML: Eventualmente sí. Lo haría si pudiera trabajar un material más novedoso, una vuelta al melodrama tradicional o una historia para adultos en horario nocturno y, especialmente, algún material para miniseries, materias en las que Televisión Nacional está dispuesta a entrar.

JQB: ¿Tienes alguna intención de incursionar en el campo del cine? ¿Existe alguna propuesta al respecto?

JML: Soy un apasionado del cine y lo he visto desde que tengo uso de razón, pero lamentablemente no he tenido coqueteos con directores chilenos y en realidad las películas que se hacen en Chile no me atraen mucho.

JQB: ¿Por qué?

JML: Las temáticas del actual cine chileno me parecen, a pesar de sus altos contenidos eróticos, un poco inocentes. Se mueven en mundos que no termino de comprender. Se juega mucho con el humor y mis intereses cinematográficos van por otros caminos.

La verdad es que la conversación con Jorge Marchant siguió por un largo rato, pero por razones de espacio no fue posible incluir todo lo que hablamos. De todas maneras, Jorge accedió gustoso a dejarse entrevistar en una segunda ocasión para contarnos sobre otros proyectos literarios y televisivos a futuro.

© Jorge Queirolo Bravo

Licencia





Los contenidos de esta página están publicados con la licencia Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 Genérica (Generic) (CC BY-NC-ND 2.5) de Creative Commons.
Puedes consultar el texto legal aquí
y un resumen en castellano aquí.


Herramientas personales