Epistemowikia
Revista «Hiperenciclopédica» de Divulgación del Saber
Segunda Época, Año IX
Vol. 8, Núm. 4: de septiembre a diciembre de 2014
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Libertad académica/Controversias

De Epistemowikia

Tabla de contenidos

Controversias

Titularidad o estabilidad de los Profesores en su cargo

La Titularidad (en Inglés, "Tenure") o estabilidad de los Profesores en su cargo, o su equivalente funcional, es de primordial importancia para garantizar la libertad académica.[1][2] Sin embargo, este derecho es un tema de discusión permanente, sobre todo en los ambientes más autoritarios.

La estabilidad, en general, se garantiza luego de un período de prueba [3], que en los países más desarrollados y con mayores garantías y libertades no excede de 3-5 años. Luego de ese período de prueba con pautas bien establecidas, el Profesor/ Investigador sólo puede ser removido por causa muy grave, que pueda demostrarse ante terceros.[4]

La UNESCO, y por lo tanto la mayoría de las opiniones, sostiene que no puede existir libertad académica si el derecho a la estabilidad en el cargo no está garantizado. Quienes defienden este principio sostienen que de lo contrario, un Profesor/Investigador podría ser alejado de la Institución ante la menor crítica a una doctrina instituida (defendida por su Institución o por terceros), o incluso ante la menor disputa con las autoridades institucionales o grupos antagónicos con poder y autoridad circunstanciales, cuyas decisiones nada tengan que ver con lo académico (grupos de poder, prebendas económicas o políticas, celos profesionales, administración fraudulenta, etc.).

La otra postura, contraria a la estabilidad en el cargo, sostiene que un Profesor/Investigador debería ser elegido con o sin demasiados requisitos previos; que eso no es importante, porque luego se lo evalúa periódicamente, y si no rinde lo esperado se lo aleja del cargo. El problema con esta postura es determinar quién está realmente capacitado para hacer las evaluaciones y con qué criterios se harán. El gran dilema es saber si realmente es tan fácil juzgar la originalidad y valor de una idea. Ahora, precisamente por ser original, una idea o actitud podría superar la capacidad intelectual de los que pretenden ser sus jueces, quienes muy probablemente la interpretarían como una amenaza o como algo trivial. Evitar esto es precisamente uno de los objetivos de la libertad académica. El riesgo en esta postura, contraria a la libertad académica y en general sostenida por grupos autoritarios que se consideran capaces de dirigir y administrar hasta las ideas originales, es que esa actitud puede generar un clima poco propicio para que las frágiles ideas originales maduren, se fortalezcan y prevalezcan.

La otra postura, la de la UNESCO, generalmente aceptada pero no suficientemente implementada, es que se pase en primer lugar por un riguroso examen de admisión, basado en los antecedentes del postulante, y luego por un período de prueba establecido de antemano, no muy extenso (3-5 años) y con pautas muy claras, cumplido el cual se le concede la estabilidad de por vida (frecuentemente hasta la jubilación; otro tema controvertido). Su implementación y aceptación no ha sido aún generalizada, debido precisamente a la oposición de los sectores más autoritarios. La Universidad de Harvard es una de las universidades de mayor prestigio con titularidad de por vida.

Quienes defienden una postura contraria a la estabilidad en los cargos, sostienen que ella constituye un problema serio, porque no es posible remover a los Profesores/Investigadores que no alcanzan un mínimo de "producción". Quienes defienden la estabilidad, en cambio, sostienen que éste es precisamente el precio de la libertad y que es un precio mínimo comparado con los beneficios de una libertad académica plena. Sostienen que es preferible tener algunos Profesores/Investigadores venidos a menos, que iniciar una casería de brujas en busca de estándares cientificistas que difícilmente se pueden evaluar ecuánimemente, y peor aún, bajo el riesgo de dejar sin protección o incluso de acallar las ideas más originales.

Autoritarismo y libertad académica

El enemigo más acérrimo de la libertad académica es sin duda el autoritarismo. Las sociedades donde prevalecen el autoritarismo o el corporativismo profesional, no toleran este derecho humano. Se lo ve como una amenaza inmediata a la autoridad, al poder, tal como ocurre con la libertad de prensa en las democracias débiles. Este es uno de los motivos por el que costó nada menos que 40 años lograr un consenso en la UNESCO sobre lo que significa la libertad académica, sobre los diversos derechos y obligaciones que conlleva, y sobre los métodos adecuados para su aplicación, todos ellos incluidos dentro de la mencionada Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior. El hecho de que finalmente se haya logrado un acuerdo nos muestra cuanto ha mejorado la relación entre las distintas culturas, ideas políticas y creencias, aunque aún falta mucho camino por recorrer. Nos muestra que vamos por buen camino, aunque algunas veces tengamos retrocesos alarmantes.

Propiedad intelectual como derecho humano

El derecho a la propiedad intelectual está también incluido dentro del marco de la libertad académica.

véase La propiedad intelectual como derecho humano Boletín de derecho de autor, Volumen XXXV, n.o 3, julio-septiembre 2001, EDICIONES UNESCO

Propiedad material como derecho humano

Otro derecho intrínseco a la libertad académica, y del que poco se habla, es el derecho de los Profesores/Investigadores a la exclusividad en el uso de los equipos o instrumentos adquiridos con subsidios propios gracias al producto de su labor intelectual, mientras dura el proyecto, y a la primera prioridad en su uso cuando el proyecto culmina (pero con obligación de compartirlos con sus colegas). Asimismo, el derecho a su traslado a otras instituciones cuando se traslada el Profesor/Investigador. Estos derechos y obligaciones no fueron considerados en la Recomendación de la UNESCO de 1997 y el debate en los organismos internacionales u ONGs al respecto ha sido nulo. En realidad, la propiedad es compartida entre la persona o institución que otorga los fondos, la institución que lo alberga y el investigador; pero nadie debería tener más derecho y es más idóneo para el uso de los equipos que el investigador que propuso la idea, el proyecto, que permitió hacer realidad su adquisición.

Hay que tener en cuenta que los equipos e instrumentos son al investigador como la pluma y el papel al escritor. Sin ellos es imposible elaborar y transmitir nuevos conocimientos. Son las herramientas básicas de un Investigador.

Jubilación, derecho a trabajar, discriminación por edad

Uno de los derechos humanos menos reconocidos aún es el derecho a no ser discriminado por edad avanzada. Pocas Constituciones defienden este derecho.

En los Estados Unidos, el "Acta contra la Discriminación por edad" (Age Discrimination Act) de 1975 [5] protege este derecho para todas las reparticiones públicas y programas que reciban asistencia financiera Federal. Pero no en muchos países existe una Ley algo similar.

Los Profesores son generalmente obligados a jubilarse pasados los 60-65 años. Ellos son alejados compulsivamente de sus cátedras y laboratorios, sin importar si su capacidad física e intelectual están aún intactas, sin importar lo que aún puedan aportar a la sociedad. Sin duda, la capacidad de producción disminuye paulatinamente con la edad, pero otras capacidades se incrementan, como la experiencia y la sabiduría. La literatura está llena de ejemplos de importantes aportes al conocimiento realizados por hombres de edad avanzada.

Esta tendencia, común en la década de los 90s, incluso en las empresas, comienza lentamente a revertirse en algunos países. Algunos Profesores han comenzado a reclamar judicialmente su derecho Constitucional (cuando este existe) a no ser discriminados por edad (en Canadá, por ahora).

Están en juego aquí diversos valores, como la dignidad, la gratitud, y el reconocimiento a quienes nos precedieron. No se pretende que conserven el mismo espacio y recursos que tenían cuando estaban en la plenitud de sus carreras, pero al menos merecen un espacio mínimo y digno, si así lo deseasen, para continuar con su trabajo de docencia e investigación.

La solución a la falta de espacio y de recursos no es la discriminación por edad, es la creatividad para lograr mayores recursos materiales y presupuesto.

Cuando la libertad de enseñar y la libertad de aprender entran en conflicto

La libertad académica establece que los profesores tienen libertad de enseñar y que los alumnos libertad de aprender. ¿Qué pasa cuando estas libertades se encuentran supuestamente en conflicto?

La Asociación Estudiantes por la Libertad Académica (Students for Academic Freddom o SAF), fue fundada para proteger a los estudiantes de una tendencia hacia una desviación liberal (de centro izquierda) en Colegios (universitarios) y Universidades. La Organización alega haber recolectado numerosas declaraciones de estudiantes que aseguran que algunos de sus profesores hicieron caso omiso a su responsabilidad de mantener los temas controvertidos fuera de clase, y que en cambio enseñaron los temas desde un punto de vista ideológico. [6] Como muchos de estos reclamos y derechos no están regulados, la organización realizó un preproyecto de Ley llamado "Ley de Derechos Académicos" (Academic Bill of Rights), que fue presentado en muchas legislaturas estatales y en la Cámara de Diputados. Muchos ven a este preproyecto como un medio para instalar una tendencia conservadora en lugar de un punto de vista neutral.

De acuerdo con SAF, la libertad académica es la "libertad de enseñar y de aprender". Afirman en "The Academic Bill of Rights" que la libertad académica promueve la "diversidad intelectual" y ayuda a alcanzar los objetivos primarios de la universidad, es decir, "la búsqueda de la verdad, el descubrimiento de nuevos conocimientos por medio de la enseñanza y la investigación, el estudio y crítica razonable de las tradiciones intelectuales y culturales, la enseñanza y desarrollo de los estudiantes para ayudarlos a convertirse en individuos creativos y ciudadanos productivos de una democracia pluralista, y la transmisión de conocimiento y aprendisaje a la sociedad toda." Así, dicha Declaración reclama el control estatal y judicial de los Colegios. Esta Ley aseguraría que los profesores:

  • Que los Profesores consientisen a su alumnos de los otros puntos de vista existentes además de los propios;
  • Que las decisiones sobre los nombramientos, bajas, promosiones y titularidad estén basadas únicamente en la competencia y conocimientos; y,
  • Califiquen a sus estudiantes basados únicamente en su desenvolvimiento y conocimiento, y no por sus creencias políticas o religiosas.

La ironía, muchos reclaman, es que tal Ley en realidad restringiría a la libertad académica, dejando la educación en manos de legisladores y jueces motivados ideológicamente, en lugar de permanecen bajo la responsabilidad de los profesores.

De acuerdo con la AAUP, la propuesta "Ley de Derechos Académicos", más allá de su título, es un ataque a la libertad académica en sí misma: "Una premisa fundamental de la libertad académica es que las decisiones concernientes a la calidad de la educación superior deben ser hechas tomando como referencias los estándares de la profesión académica, e interpretada y aplicada por la comunidad de educadores que, por su experiencia y conocimiento, son los calificados para establecer dichos estándares".[7]

La Ley de Derechos Académicos obligaría, según la AAUP, a las universidades a implementar el principio de neutralidad requiriendo el nombramiento de Profesores "con un punto de vista hacia el refuerzo de la pluralidad de metodologías y perspectivas", un intento que reclaman como problemático porque "invita a que la diversidad sea medida por estándares políticos que difieren de los criterios académicos".

Esto es importante, porque ilustra la complejidad del tema. Por un lado, sin una Ley específica, es muy difícil que la Justicia pueda ser de ayuda alguna (véase la sección Leyes). Por otro lado, con una Ley, de acuerdo a la forma en que sea dictada, se corre el riesgo de que en lugar de los profesores, sean los políticos y los Jueces los que terminen decidiendo qué debe enseñarse, algo que de por sí violaría la libertad académica. Quizá mejor que una Ley para cada país sea una Convención de la ONU, ya que contaría con un gran consenso y quizá se evitaría la influencia del gobierno de turno en cada país. Sin duda, no es un tema simple.

Referencias

[1] La versión en inglés de la declaración de 1940 de la AAUP se encuentra en Statement of Principles on Academic Freedom and Tenure

[2] RRCPDES/97, Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior de 1997, UNESCO

[3] Art. 40-51 de la RRCPDES97, UNESCO

[4] Art. 50 de la RRCPDES97, UNESCO

[5] Age Discrimination Act

[6] Lista de reclamos del Centro de Abuso de la Libertad Académica en los Colegios Universitarios Academic Freedom Abuse Center

[7] AAUP Statement on Academic Bill of Rights

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